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¿Qué hacer para posicionar en SEO, GEO o IA (ChatGPT, Perplexity, Claude)? (copia)

Marta Piliego

Artículo redactado por Marta Piliego, cofundadora y CEO de xGROW. Más de diez años en publicidad digital y captación de leads.


La pregunta ya no es solo "cómo salgo el primero en Google". Ahora también es: cuando alguien le pregunta a ChatGPT por una empresa como la tuya, ¿apareces tú o aparece tu competencia?

Cada vez más gente resuelve dudas preguntándole directamente a una IA. "Recomiéndame una agencia de marketing en Barcelona", "qué software uso para facturar", "qué clínica es buena para esto". Y la IA responde con un puñado de nombres. Si no estás en ese puñado, no existes para esa persona.

Te cuento qué está pasando, en qué se parece y en qué se diferencia del SEO de toda la vida, y sobre todo qué hacer en concreto para que tu marca aparezca. Con checklist al final.

Test rapido · 1 minuto

¿Está tu web lista para aparecer en las IA?

Marca lo que ya cumples. Al final te decimos por dónde estás y qué te falta para que ChatGPT, Perplexity o Google con IA te citen.


Qué es el GEO y por qué deberías mirarlo ya

GEO son las siglas de Generative Engine Optimization: optimización para motores generativos. Es decir, trabajar tu contenido y tu presencia para que las IA que generan respuestas (ChatGPT, Perplexity, Claude, Gemini, y los resúmenes con IA del propio Google) te citen y te recomienden.

El SEO clásico optimiza para una lista de enlaces azules. El usuario hace clic y llega a tu web. El GEO optimiza para una respuesta redactada, donde la IA mastica la información de varias fuentes y escupe un párrafo. A veces te cita con un enlace, a veces solo menciona tu marca, y a veces te usa de fuente sin que el usuario llegue a pinchar nada.

Eso cambia las reglas. En SEO peleas por una posición. En GEO peleas por ser una de las fuentes que la máquina considera fiables para construir su respuesta.

En qué se solapa con el SEO

La buena noticia: gran parte del trabajo es el mismo. Las IA no se inventan la realidad de la nada; leen la web. Y leen, sobre todo, lo que ya está bien posicionado, bien estructurado y bien enlazado. Si tu SEO está sano, llevas medio camino andado.

Se solapan en:

  • Contenido útil que responde preguntas reales.
  • Una web técnicamente limpia que se pueda rastrear y entender.
  • Autoridad: que otros sitios de confianza hablen de ti.
  • Datos estructurados que le explican a la máquina qué es cada cosa.

En qué se diferencia

  • El SEO busca clics; el GEO busca menciones y citas, aunque no haya clic.
  • En SEO importa tu página; en GEO importa también lo que se dice de ti fuera de tu web (reseñas, foros, medios, comparativas).
  • El SEO se mide con posiciones e impresiones; el GEO se mide con cuántas veces te nombran las IA y en qué tono.
  • En SEO un buen titular gana el clic; en GEO gana la frase clara y autocontenida que la IA puede copiar tal cual.

Por qué esto importa ahora y no el año que viene

Dos cosas están pasando a la vez.

Una: mucha gente ha empezado a preguntar a las IA en lugar de buscar. No para todo, pero sí para orientarse, comparar y pedir recomendaciones. La tendencia va claramente hacia arriba [dato]. Esas son consultas con intención de compra que antes pasaban por Google y ahora pasan por un chat.

Dos: Google ha metido respuestas generadas con IA dentro de sus propios resultados. El usuario lee el resumen y muchas veces se queda ahí, sin bajar a los enlaces. Tu sitio puede estar primero y aun así perder la visita si el resumen ya ha respondido la duda con la información de otro.

La conclusión práctica: trabajar solo el azul de Google ya no cubre todo el terreno. Hay una capa nueva de visibilidad y conviene plantarla ahora, mientras la mayoría de tus competidores todavía no la mira.

Qué hacer en concreto

Aquí va lo accionable. Nada de teoría.

1. Contenido claro, directo y citable

Las IA copian frases que pueden usar sin retocar. Escribe pensando en eso.

  • Responde la pregunta en la primera o segunda frase, antes de contexto y rodeos.
  • Una idea por párrafo. Frases cortas. Datos concretos.
  • Usa preguntas reales como encabezados (las que la gente teclea de verdad) y respóndelas justo debajo.
  • Define los conceptos con claridad: "X es...", "Y sirve para...". Esas frases son oro para una IA.

Si tu artículo da la respuesta limpia y la web del de al lado la da enterrada en tres párrafos de relleno, la máquina te elige a ti.

2. Datos estructurados (schema)

El schema es código que le dice a la máquina qué es cada cosa de tu página: que esto es una empresa, esto un producto, esto una reseña, esto un artículo y quién lo firma.

  • Marca tu negocio con datos de organización (nombre, dirección, contacto, perfiles).
  • Marca tus artículos, productos, FAQs y reseñas con su schema correspondiente.
  • Mantén la información del schema idéntica a la que ve el usuario. Nada de inflar.

No es magia, pero le pone fácil a la IA entenderte sin adivinar. Y lo que entiende mejor, lo cita con más confianza.

3. Construye tu entidad y tu marca

Para Google y para las IA, tu marca es una entidad: un "algo" con nombre propio, atributos y relaciones. Cuanto más clara y consistente sea esa entidad por toda la web, más fácil le resulta a la máquina saber quién eres y recomendarte.

  • Define en una frase qué eres y a qué te dedicas, y repítela igual en todas partes.
  • Cuida tu ficha de Google, tu web, tus perfiles, tus directorios. Que todo cuente la misma historia.
  • Asóciate a tu tema: si quieres que te recomienden para X, tu nombre tiene que aparecer una y otra vez junto a X.

Las IA recomiendan lo que reconocen. Si tu marca es un borrón, no te van a poner en la lista.

4. Consigue menciones donde las IA beben

Las IA no solo leen tu web. Leen reseñas, foros, comparativas, medios y listados del sector. Esas son las fuentes que pesan cuando deciden a quién nombrar.

  • Trabaja para salir en artículos del tipo "mejores [tu sector] en [tu ciudad]".
  • Cuida tus reseñas: cantidad, frescura y respuesta. Una marca con buenas reseñas se cita con más tranquilidad.
  • Aparece donde se habla de lo tuyo: medios del sector, foros, comunidades, comparativas.
  • Apunta a las fuentes que ya sabemos que las IA citan mucho (sitios de referencia, enciclopedias colaborativas, prensa).

Esto es linkbuilding y PR digital de siempre, pero ahora con un beneficiario extra: la IA que decide si entras en la respuesta.

5. E-E-A-T y autoría real

Experiencia, pericia, autoridad y confianza. Tanto Google como las IA dan más peso a contenido que viene de alguien real que sabe de lo que habla.

  • Firma los artículos con un autor de verdad, con su bio y su trayectoria.
  • Enseña experiencia real: casos, datos propios, ejemplos vividos. No teoría reciclada.
  • Deja claro quién está detrás de la empresa y por qué tenéis criterio.
  • Cita fuentes serias cuando toque y mantén la información actualizada.

El contenido anónimo y genérico es justo lo que las IA están aprendiendo a descartar.

6. El archivo llms.txt

Es un archivo de texto en la raíz de tu web (como el robots.txt) pensado para los modelos de lenguaje. La idea es señalarles tu contenido importante y cómo entenderlo.

Sé honesto con esto: es una propuesta emergente, todavía no hay consenso de que los grandes motores lo usen de forma generalizada [dato]. Ponerlo cuesta poco y no estorba, así que vale como apuesta a futuro. Pero no lo pongas por delante de lo que de verdad mueve la aguja: contenido bueno, schema y menciones. Primero lo que funciona; el llms.txt, de propina.

7. Consistencia de información

Si tu dirección, tu teléfono, tu propuesta o tus datos cambian según dónde miren, la máquina duda. Y lo que duda, no lo recomienda.

  • Misma información en web, Google, redes y directorios. Sin contradicciones.
  • Si algo cambia (dirección, servicios, precios), actualízalo en todas partes.
  • Evita versiones viejas tuyas dando vueltas por la red con datos caducados.

La coherencia genera confianza, y la confianza es lo que hace que te citen.

Cómo medir tu visibilidad en las IA

Lo que no se mide, no se mejora. Aquí no vale el ranking de Google de toda la vida; hay que mirar otras cosas.

  • Cuántas veces te nombran. Pregunta a ChatGPT, Perplexity, Claude y Gemini lo que preguntaría un cliente ("recomiéndame un [tu sector] en [tu zona]") y anota si sales. Repítelo cada cierto tiempo.
  • En qué tono te nombran. No es lo mismo que te citen como referencia que de pasada. Mira qué dicen exactamente de ti.
  • Qué fuentes usan. Cuando la IA enlaza, fíjate de dónde saca la información. Esas son las fuentes en las que te interesa estar.
  • Tráfico de referencia desde IA. En tu analítica, vigila las visitas que llegan desde ChatGPT, Perplexity y compañía. Pequeño hoy, pero creciendo.
  • Tu hueco frente a la competencia. Lanza las mismas preguntas y apunta a quién nombran a ti y a quién no. Ahí está el trabajo.

Con eso tienes una foto realista de dónde estás y qué mover. No hace falta una herramienta carísima para empezar: un puñado de preguntas bien elegidas y constancia ya te dan señal.

Errores típicos que conviene evitar

  • Creer que el GEO sustituye al SEO. No. Se suma. El SEO sigue siendo la base sobre la que se apoya todo lo demás.
  • Llenar la web de texto genérico de IA. Contenido vacío, sin criterio ni experiencia real, es justo lo que las máquinas descartan. Cantidad sin calidad va en tu contra.
  • Obsesionarse con el llms.txt e ignorar lo importante. Es el adorno, no los cimientos.
  • Esconder la respuesta. Si el usuario (o la IA) tiene que cavar tres párrafos para encontrar lo que busca, has perdido.
  • Tener la información descuadrada por la red. Datos distintos en cada sitio = la máquina no se fía.
  • No medir nada. Si no preguntas a las IA con regularidad, no tienes ni idea de si sales o no. Y vas a ciegas.
  • Esperar a tenerlo "perfecto". El terreno se está repartiendo ahora. El que planta antes, gana espacio.

Checklist práctico

Marca lo que ya tienes y ataca lo que falta.

Contenido

  • Cada página responde la pregunta clave en las primeras frases.
  • Encabezados con preguntas reales que teclea tu cliente.
  • Frases claras y autocontenidas, fáciles de citar.
  • Definiciones limpias de tus conceptos clave ("X es...").
  • Cero relleno: si un párrafo no aporta, fuera.

Técnico

  • Schema de organización con tus datos de negocio.
  • Schema en artículos, productos, FAQs y reseñas.
  • Web rápida y rastreable, sin trabas para los bots.
  • Información del schema idéntica a la que ve el usuario.

Marca y entidad

  • Una frase clara de qué eres, repetida en toda la web.
  • Ficha de Google completa y al día.
  • Tu nombre asociado una y otra vez a tu tema.
  • Misma historia en web, perfiles y directorios.

Autoridad y menciones

  • Artículos firmados por un autor real con bio.
  • Experiencia real en el contenido: casos, datos propios.
  • Presencia en comparativas y listados del tipo "mejores [sector]".
  • Reseñas cuidadas: cantidad, frescura y respuesta.
  • Menciones en medios y foros donde las IA beben.

A futuro

  • Archivo llms.txt en la raíz (de propina, no prioridad).

Medición

  • Preguntas tipo cliente lanzadas a ChatGPT, Perplexity, Claude y Gemini.
  • Registro de si sales, en qué tono y con qué fuentes.
  • Tráfico de referencia desde IA vigilado en tu analítica.
  • Comparativa de menciones frente a tu competencia.

Por dónde empezar

No tienes que hacerlo todo a la vez. Empieza por lo que más pesa: contenido claro que responda preguntas reales, schema bien puesto y una marca consistente. Eso te sirve para Google y para las IA al mismo tiempo. El resto se construye encima.

Si quieres saber exactamente cómo te ven hoy las IA (qué dicen de ti, dónde te nombran y dónde te ignoran frente a tu competencia), en xGROW hacemos una auditoría de visibilidad en IA. Te la enseñamos sin compromiso y sales sabiendo qué tocar primero.

Marta Piliego, cofundadora y CEO de xGROW

Escrito por

Marta Piliego

Cofundadora y CEO de xGROW

Más de diez años diseñando y gestionando estrategias de publicidad digital y captación de leads con Google Ads y Meta Ads. Defensora de las estrategias omnicanal, hasta que se demuestre lo contrario. Trabaja desde Barcelona.


Marta Piliego 12 de junio de 2026
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